La literatura es un oficio de mujeres

“Sólo después de que las mujeres empiezan a sentirse en esta tierra como en su casa, se ve aparecer una Rosa Luxemburg, una madame Curie. Ellas demuestran deslumbrantemente que no es la inferioridad de las mujeres lo que ha determinado su insignificancia”, escribió Simone de Beauvoir (1908-1986), una de las figuras más relevantes del feminismo moderno. La autora francesa sabía de lo que hablaba porque ella dedicó gran parte de su vida a un oficio ‘reservado’ para hombres: la escritura ficcional y ensayística.

Tal como sucede en otras áreas del conocimiento, las mujeres han tenido que derribar verdaderos muros dentro de la academia y el mundo cultural para ver publicadas sus obras. La lucha ha sido constante y extendida en varios países y en diferentes lenguas, aunque hay zonas geográficas, donde evidentemente la exigencia ha sido más dura.

Inteligencia, agudeza literaria, creatividad y fortaleza emocional y marcadas convicciones políticas son algunas de las características de esta selección de autoras que a su modo y en sus propios estilos han enriquecido la literatura al exponer nuevos caminos para la escritura creativa, y en ese tránsito, han derrotado más de un estereotipo de género.

Alice Munro (la Nobel de un ‘género menor’)

Al igual que su ‘prima hermana’, la poesía, el cuento es un género menospreciado, incluso por los propios autores de narrativa que prefieren publicar una novela porque esta ‘da más prestigio’ por ser un género más difícil. Esto último, que quede claro, es un pensamiento absurdo. Al exigir brevedad, el cuento exige una capacidad de síntesis y creatividad que solo algunos se atreven a desarrollar.

Una de esas personas fue la canadiense Alice Mundo (Ontario, 1931), ganadora del Premio Nobel de Literatura del 2013. Maestra de la distancia corta, ella tiene el mérito  de haber obtenido ese galardón tras haber dedicado su carrera al cuento. Textos que poseen, aunque suene contradictorio, muchos detalles y precisión narrativa. ” […] la vida de la gente es suficientemente interesante por lo que si tú consigues captarla puede ser monótona, sencilla, increíble, insondable”, dijo en declaraciones que recogió Efe. Y quizás ahí esté el mayor mérito de la escritora: descubrir para sus lectores que aún en los pequeños barrios existen grandes emociones.

Libros destacados: Demasiada FelicidadAmistad de juventudMi vida querida.

Diamela Eltit (la activista que se consolidó como escritora)

Antes de convertirse en una voces más consolidadas de la literatura latinoamericana, Diamela Eltit (Santiago, 1949) plantó cara a la dictadura de Augusto Pinochet con el Colectivo Acciones de Arte (CADA), movimiento que fundó junto con el poeta Raúl Zurita, el sociólogo Fernando Balcells y los artistas plásticos Lotty Rosenfeld y Juan Castillo. Con ese antecedente, no es difícil de entender la dirección que tomó su narrativa. Una poética que explora el cuerpo (especialmente el femenino) como un espacio de lucha política. Ello, por supuesto, aunado a un cuidado estético del lenguaje.

“Yo pienso que es improbable por no decir imposible que haya una producción estética que esté fuera de redes políticas e incluso si algún autor declara que su trabajo está sobre lo político ese gesto es una política que hay que entender y cualquier obra (en el interior de sí misma) porta los signos políticos de su pertenencia”, dijo a El Mostrador en abril de este año.

Ganadora del Premio Iberoamericano de Letras José Donoso (2010), Eltit también ha sido finalista del Premio Rómulo Gallegos con su libro Impuesto a la carne. Otros títulos relevantes de su producción son Jamás el fuego nunca y Fuerzas especiales, entre otros. 

Rita Indiana (música y literatura)

Nacida en Santo Domingo en 1977, Rita Indiana abandonó sus estudios de historia del arte y diseño para escribir la que se convertiría en su primera novela: La Estrategia de Chochueca. Como otros que deciden dedicarse a la literatura trabajó en otras actividades: cuidado de niños, lavado de ropa de un hotel y creación publicitaria.

Pero la escritora tiene otra habilidad: la musical. Prueba de ello es el disco Altar Espandex que produjo con el dúo Miti Miti y que fue calificado por el New York Daily News como uno de mejores de la escena indie. Las canciones de este disco transmiten una mezcla de géneros como naïf, electro, merengue y gagá. Posteriormente -en el 2009- fundó la banda Rita y Los Misterios. Con esta lanzó al mercado, el disco El juidero.

Su trayectoria literaria no ha sido menor. Su novela Papi  fue saludada por la crítica y los lectores. También ha incursionado en el género del cuento con Rumiantes y Ciencia succión. Recientemente, ha ganado el Premio de Literatura de la Asociación de Escritores del Caribe y lanzado su canción El Castigador.

Indiana -que se reconoce como gay- estuvo en Lima el año pasado gracias a que su novela La mucama de Ominculé fue finalista de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa. “Vengo de un país que exporta prostitutas y donde el turismo sexual es muy grave y es imposible escribir sin que eso se filtre porque es una realidad que ves a diario”, dijo a Efe en esa oportunidad.

Donna Tartt (la escritora que no publica por presión)

La industria literaria no ha podido evitar ser víctima del inmediatismo. En nuestros días, a los escritores se les suele exigir que publiquen cada dos o tres años para que no ‘desaparezcan’ del interés de los lectores. Ese no es el caso Donna Tartt (Missisipi, 1963). Entre su primera novela –El secreto– y la segunda – Un juego de niños– hay diez años. Tras ello, tuvieron que pasar once años para que El jilguero -la tercera- llegará a las librerías. Este último libro le haría acreedora del Premio Pulitzer del 2014 a la mejor obra de ficción.

“La ficción es una forma única de explorar el interior de la psicología humana. La evolución de los personajes a lo largo del tiempo nos permite ampliar nuestro conocimiento de la naturaleza humana”, señaló a El País, la autora que en sus libros ha abordado temas como el elitismo de la educación superior, las consecuencias de un atentado terrorista y las pérdidas familiares.

Al favor de gran parte de la crítica especializada se le aúna una gran legión de lectores. Su primera novela vendió 5 millones de ejemplares y fue traducida a decenas de idiomas. El jilguero, por su parte, se colocó en la lista de los libros más vendidos de The New York Times.

[Foto de portada: Su Blackwell/Stylist]

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